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Sendero de Gran Recorrido GR-142 (Senda de la Alpujarra)

 

1.- Características generales.

     El sendero de Gran Recorrido Gr-142 en su tramo alpujarreño por las provincias de Granada y Almería es un cautivante recorrido de aproximadamente 140 kilómetros entre Lanjarón y Fiñana, que cruza el Valle del Guadalfeo y parte del valle del Andarax, asciende por el Parque Natural de Sierra Nevada por el Este y va dejando a su paso las singulares poblaciones alpujarreñas, envueltas en lo más tradicionales espacios agrarios, conformando un todo excepcional con el entorno natural que los soporta.

 

2.- Descripción del sendero.


Imágenes y textos tomados de la topoguía del GR-142

editada por ADR alpujarra.

 

2ª ETAPA. Órgiva - Mecina-Fondales.

      Esta jornada del sendero, con una distancia especialmente larga entre sus pueblos, comienza al Este de Órgiva. Más arriba de su instituto, sale el camino a Tíjola. Va cruzando el río Seco y el barranco Hondo atravesando entre olivos numerosos cortijos con flores en sus porches y hermosas huertas. La carretera sigue asfaltada hasta el cortijo El Granadino. Nosotros la seguiremos hasta pasar la Cortijada de los Agustines. Allí subiremos por un barranquillo de adelfas y granados bajo la sombra de eucaliptos, dejamos un pequeño carril a la izquierda que se introduce en un cortijo y continuamos por la vereda que sube hasta la acequia de las Ventanas. La seguimos a la derecha un trozo, lleno de vegetación, para cruzarla (una laja hace de puente) y continuar subiendo por una vereda hasta el cortijo Cuatro Vientos situado junto a la pista. Seguimos la pista, convertida ahora en un carril de tierra. Pasado un cortijo dejamos el carril que sale a su derecha (éste baja cerca de la junta del río Cádiar con el Trevélez-Poqueira). En la siguiente curva pasamos un viso y nos adentramos en el valle, que nos puede recordar a los de la cordillera del Gran Atlas.

 
    

      Tras el cortijo de La Cenicera, obviamos un carril que sube a la izquierda y cuando llegamos al cortijo El Duque ya abandonamos definitivamente la pista para alcanzar el río. Bajamos entre cañizos y volvemos a cruzar, sin apenas darnos cuenta, la acequia ventanas, así nos aproximamos al cauce y subimos por él 200 metros para desviarnos a la derecha y llegar al río Trevélez - Poqueira. Ochocientos metros más arriba se unen el río Poqueira y el río Trevélez, por eso a esta zona se le llama La Junta. Al cruzar el río por un curioso puente de madera, podremos ver debajo las piedras de color marrón, que las ha tintado el agua ferruginosa que lleva su cauce.

     Seguimos río abajo por una pista que llega al cortijo Valero, famoso por el escritor Chris Stewart, que tras pasarlo sube serpenteante siguiendo aproximadamente el recorrido de lo que era un antiguo Camino Real. En un principio subiremos un fuerte desnivel entre gayumbas y retamas, asomando alguna higuera y algunas parcelas de almendros todavía cultivadas. Podemos ver entre ellos una base de cemento, que era la plataforma de un teleférico minero.


     Cuando ya alcanzamos cierta altura, aparecen a la izquierda las ruinas del cortijo Hoya Monte situado, fuera de la pista junto al frescor de las encinas, allí donde suelen cobijarse las ovejas. Y encima el Algibillo Quebrado (Mecina Fondales). A la derecha gusta ver los enebros con ese porte tan considerable, junto a la repoblación de pinos.
 

Aljibillo quebradoAljibe de Campuzano


     Esta zona conocida como la loma de Campuzano, hasta hace poco estaba cultivada de almendros y viñas. Las viñas las fueron abandonando, según nos cuentan sus dueños, entre otros motivos porque se las comían los jabalíes. Dicen que todas estas uvas daban para 800 arrobas de vino. Ellos y los arrieros bebían del aljibe árabe que nos encontramos tras una curva. Este se alimentaba de una acequia que recogía las aguas de lluvia. Aquí nos sorprende un paisaje muy diferente (a este cambio topográfico que ocasiona que se vea por primera vez una extensión se le llama en nuestra comarca un "viso"). Enfrente, un mosaico de pueblos adorna la ladera de la gran montaña.


    

   A la izquierda, fuera del camino, dejamos las ruinas de un transformador que sirvió para darle fuerza a los vagones aéreos que llevaban el mineral de hierro de las minas del Conjuro a la estación de Rules (al sur) y desde allí, ya cerca de Motril, lo bajaban en camión al puerto. El caso es que toda esta instalación solo se utilizó por 13 años y medio. Desde julio de 1955 que empezaron, hasta finales del 68 que ya paralizaron la extracción del mineral.
 

   
     Tras esa larga subida, llegamos al punto más alto de la jornadas a 1.100 m. Más adelante dejamos la pista, que vemos que continua subiendo, para tomar a la izquierda por otro carril que baja al Corral Forestal y al menos nuevo el Corral de Castilla. Desde aquí, una vereda empedrada nos conduce a esos pueblos que vemos justo enfrente. La bajada en zigzag (escarihuelas se le llaman aqui) se abre camino entre rosas cubiertas de vegetación. El río Trevélez se cruza por un puente del que merece ver toda su base de piedra y un molino adosado en el que se descubren sus piedras de moler.
 

     En la otra vertiente continuamos a la izquierda (a la derecha hay entre las rocas una pequeña poza junto a unos alisos), y entre huertas, acequias, castaños, acacias y sauces alcanzamos junto a una fuente el pueblo de Fondales.     

      Desde aqui otro camino de herradura sube hacia el norte y por él podemos llegar a Mecina donde se encuentran hoteles y restaurantes para el avituallamiento.  

      

       mecina Fondales es el nombre que se le da a estos tres pueblos: Fondales que está abajo, Mecina y Mecinilla, más arriba, más cercanos entre sí.

 

 

 

3ª ETAPA. Mecina Fondales - Busquístar

             

     Esta corta jornada con suaves desniveles, atraviesa tres pueblos de los que merece la pena recorrer todos sus rincones y aprovechar todas sus fuentes a las que le suelen acompañar un lavadero público. Son pueblos, pequeños, cercanos, que conservan su peculiar arquitectura, con casas agrupadas y adaptadas a esas pendientes pronunciadas y conservando sus tradicionales terraos planos cubiertos de launa. stñan rodeados de huertas y eras y con una luminosidad especial que acrecienta su belleza.
 
 

      A estos pueblos (Fondales - Ferreirola) que se incluyen dentro de La Taha de Pitres, antiguamente se les llamaba Mecina de Ferreira, por la abundancia en esta zona del mineral del hierro. Y así, nada más salir de Fondales hacia el este, nos topamos con una fuente agria ferruginosa, con cualidades digestivas y reconstituyentes, por sus numerosos minerales.

     Al pasar la fuente y su barranquillo de nogales, subimos porla pequeña vereda que nos lleva entre los cultivos de bancales (aterrazados) a la Alberca del Lino. ¡Qué impresionante castaño se alza junto a ella! Esta alberca toma el agua de un barranco que cruzaremos enseguida. Entre rascaviejas y aulagas llegamos a otro barranco y ya cerca del pueblo dejamos a la derecha un desvío que viene del río. Subimos un poco y nos adentramos en Ferreirola.

  

 

     
    

     Tras beber agua de algunos de los caños de la fresca fuente y lavadero cercano a la iglesia, vemos que sale hacia arriba un sendero que va al precioso pueblo de Atalbéitar. Nosotros seguiremos a la derecha de la fuente, hacia el este, por un camino que coincide hasta Busquístar con la Ruta Medieval y que cruza dos frescos barrancos.Uno rodeado de helechos con una fuente conocida como "La Gaseosa" única en la Alpujarra por su alta concentración de gas disuelto. Y otro, por donde pasa agua, el barranco de las Guardas, cubierto de chopos y algún castaño con otra fuente, la de Paula.

     Entre ambos nos encontramos con la era del Trance, acompañada de un castaño. En esta zona, al igual que ocure en la de Cádiar, aún se planta y se recolecta a mano, con hoz y guadaña, los cereales (que los usan para alimento de los mulos). Aquí no llegan las segadoras ni las trilladoras. Todo este abrupto terreno no está tan abandonado y se cultiva manualmente con ayuda de animales.Dejamos la vereda, que se insinúa como la principal, que baja al río, a un antiguo hermoso molino "la fábrica de harina".

     

     Desde este molino se podría subir por otra Carihuela a los ahora en ruinas baños de Panjuila. Vemos enfrente esta vereda y a su izquierda el barranquillo que baja lleno de vegetación gracias al agua que desciende de estos antiguos baños.


          Subimos entre encinas y fresnos y al llegar a un viso, en la cresta, nos encontramos debajo de La Mezquita. Estas ruinas con fuerte valor arqueológico se encuentran sobre una atalaya de rocas que constituye un hermoso mirador. Continuando por nuestro sendero alcanzamos una pista, la seguimos unos pocos metros para dejarla en una curva y así continuamos directos hacia Busquistar, que es el pueblo que tenemos enfrente a 600 metros. Nos encontramos acequias junto a las moreras y tras cruzar un tupido y fresco arroyo entramos, entre nogales e higueras al pueblo.